DECIMO ELVIRA MONTOYA









RÚBRICA EVALUATIVA GRADO 10
CUARTO PERIODO

CUARTO
BAJO
Produce textos de su propia autoría.



Autoconciencia en el proceso de la construcción del pensamiento







BÀSICO
Escribe textos de su propia autoría donde plasma su pensamiento con claridad.



Diálogo sustantivo.  Apoyo social de inmersión en la realidad con  propuestas como ente facilitador.







ALTO
Aporta desde su propia producción textual miradas diferentes de un mismo evento pero desde un vértice único.









Convertir noticia política latinoamericana en ensayo
SUPERIOR
Demuestra claridad de pensamiento e ideas propias en sus producciones textuales que le permiten ser agente propositivo en una sociedad que le reclama mayor participación.
De proposición (propuestas, soluciones)
Exposición oral de 20 minutos sobre política internacional


Exposición oral de 5 minutos sobre cualquier tema y de escogencia aleatoria el expositor


Lectura en voz alta del libro plan lector.  Preguntas y decodificación


Lectura a niños de pre-escolar de un cuento infantil.  Preguntas y decodificación.



Mis queridos niños de grado décimo.

A continuación encontrarán el modelo de análisis para que ustedes pueden hacer su respectivo trabajo.  Les mando un abrazo de oso, o sea, de osa, y NOOOOOO olviden que nada de copiar, agregar, pegar y/o plagiar de internet, es decir, les tocó leer, leer, leer, leer, pensar, pensar, pensar y escribir para sacar un aclamado 5!!!

CIENTO CUARENTA Y SIETE AÑOS ENTRE  EMILIA PARDO Y BEBE….Y TODO EMPEORA

Más de un siglo entre la publicación de “El indulto” y “Malo, malo” y las condiciones sociales, personales y  jurídicas de las mujeres no han cambiado, al contrario, es mayor la degradación a pesar que se espera que a mayor conocimiento, haya una concepción más clara  de la condición humana de la mujer.
“De cuantas mujeres enjabonaban ropa en el lavadero público de Marineda, ateridas por el frío cruel de una mañana de marzo…” la cita de Emilia Pardo pone en evidencia las condiciones de inferioridad de aquellas que a pesar de las condiciones climáticas –frío cruel- apersonarse de un trabajo que tenía que hacerse porque es inherente a la mujer la labor doméstica, al ser asumida ésta como un trabajo que no requiere ningún tipo de esfuerzo  intelectual; además de hacerlo tenía que “comerse el dolor” y seguir incólume; así mismo Bebe, en su canción,  es clara al demandar el amor y la compañía, y no la soledad de la violencia que se esconde tras la labor doméstica, “…la penita del corazón yo me la tengo que tragar en el fogón…”  Son dos eventos en los que debería mediar la razón, esa tan mentada civilización que, se supone, hace a los seres humanos más capaces, más inteligentes y en consecuencia, menos violentos. Las autores del cuento y la canción, nos dejan como evidencia la violencia y el dolor que se esconden tras las paredes del hogar, la no existencia del respaldo que se supone debe tener la relación con el otro como su pareja, con aquel con el que un día decidió construir futuro, y que socialmente los avala como “pareja” de dos, no la persona que debe ir por la vida sola con el dolor de la violencia y el maltrato.
Ahora bien, en cuanto a la situación personal de la mujer en un ambiente de maltrato por parte de su pareja, ésta siempre pondrá por encima de su propia vida la de sus hijos, para la mujer y para algunos hombres, los hijos son carne de su carne y sangre de su sangre, y por lo tanto, agredir a aquella que un día los anidó en su seno, es agredir la vida misma.  La mujer en los tiempos de “El indulto” sólo entendía el matrimonio como la razón de la procreación, y en pleno siglo XX son el producto del amor y de las decisiones responsables, pero entonces, cabe preguntar por qué el maltrato a los hijos cuando éstos han sido el producto del momento histórico y la evidencia misma de la relación de pareja, el tiempo ni la distancia ha encontrado respuesta a esta condición depredadora del hombre. Emilia Pardo deja ver, cómo el esposo de Antonia entendía su paternidad “!Qué chiquillo tan feo!, parece que lo chuparon las brujas” , es claro que el padre no sentía ningún tipo de afecto por el hijo que un día engendró, por el contrario su reacción frente a su vástago es de total desprecio, no deja ni entrever que ese hijo pueda pertenecerle y mucho menos, hacerlo partícipe de su propia vida.  En “Malo, malo”, la cantante trata de proteger a sus hijos de la violencia de la que será víctima, “Una vez más, no por favor, que estoy cansá y no puedo con el corazón. No grites que los niños duermen…” ella protege a los suyos porque a él no le pertenecen, aunque todo aquello que hace parte importante de la vida, se cuida y se protege, pero así mismo como ha sucedido desde tiempos inmemoriales, los hijos son de la mujer, ella es la que los protege del lobo en el que se ha convertido el hombre para los hijos y para el hogar. 
Y entrando en el plano jurídico, también se habla de desprotección, enajenación, olvido y por lo tanto, de violencia y agresión.  La palabra de la mujer no ha tenido la credibilidad que su condición de dadora de vida debería concederle, al contrario, se le ha cubierto con un velo engañoso de faltar a la verdad y poner sobre ella una condición emocional que la aleja de la realidad, y así mismo la hace completamente ajena a la protección por parte de la ley”…!Qué leyes, divino Señor de los cielos! ¡Así los bribones que las hacen las aguantaran!...las leyes dictadas por los hombros han dejado en la más absurda desprotección a la mujer, ella no tiene acceso a los beneficios que se le conceden al ser humano, ella debe impartir justicia por su propia mano, pues no existe un ente judicial que pueda ampararla y elevarla a la categoría de ciudadana del mundo, y como lo dice Bebe, la mujer ha tenido que abrir puertas a punta de fuerza femenina, de dolor y de violencia, “…voy a quemar tus puños de acero y del morado de mis mejillas sacar valor…”.
Se puede concluir con absoluta claridad que ciento cuarenta y siete años no han sido suficientes, para que el hombre entienda que no puede andar por los caminos de la vida sin la mano de quien lo asirá con firmeza y amor, para entrar con dignidad al tan mentado futuro.

ELVIRA MONTOYA
DOCENTE DE LENGUA CASTELLANA